Parece que a la actriz no le falta nada; belleza, talento, una vida feliz junto a su marido, Keith Urban, y su hija, Sunday Rose. No obstante, su rostro ha sido sometido a un cambio brutal, que para ser sinceros, no tenía necesidad, pues la australiana tenía una belleza natural impresionante.Este fin de semana se hizo más notorio ese cambio, después de no verle por un corto tiempo, la actriz reapareció en la gala de los Premios BAFTA, siendo una de las estrellas que recibieron a los Duques de Cambridge en su paso por Los Angeles, y vemos un rostro cada vez más afectado por el botox y labios con más colágeno.




